La pregunta parecía una más dentro de la conferencia. Le consultaron qué sentía al asumir en San Martín y qué significaba para él llegar a un club cuya convocatoria había observado durante años desde el banco rival. Alejandro Orfila comenzó a responder, hizo una pausa y bajó la mirada durante algunos segundos. Sus ojos se humedecieron y la emoción se hizo evidente antes de continuar. La escena llamó la atención y se convirtió en uno de los momentos más significativos de su presentación oficial como nuevo entrenador del “Santo”.
“Me tocó venir muchas veces a esta cancha. Lo viví del otro lado y sé perfectamente lo que genera San Martín. Es un club enorme”, alcanzó a decir el entrenador uruguayo. Más tarde, cuando le preguntaron por qué se había emocionado, profundizó el concepto.
“Porque lo viví. Me tocó estar enfrente y ver lo que genera esta gente. Uno sabe lo que representa San Martín para la provincia y para el fútbol argentino. Es una institución donde todos los futbolistas y entrenadores quieren estar”, explicó antes de resumirlo con una frase: “¡Se me pone la piel de gallina!”.
La emoción no surgió de la nada. Minutos después, en diálogo con LA GACETA, Orfila recordó una conversación que mantuvo con su hijo después de dirigir como visitante en La Ciudadela. “Me acuerdo que cuando salíamos me dijo: ‘Pelado, algún día tenés que dirigir en esta cancha’. Son recuerdos que quedan guardados y que hoy inevitablemente vuelven a aparecer”, confesó.
La escena se produjo cerca de las 18, varias horas después de una jornada intensa que había comenzado a las 11.30, cuando aterrizó en Tucumán para convertirse oficialmente en el sucesor de Andrés Yllana. Desde el aeropuerto se trasladó directamente al complejo Natalio Mirkin, donde fue recibido por Oscar Mirkin. Hubo abrazo de bienvenida con el presidente, una breve recorrida por las instalaciones y luego el primer contacto con un plantel que intenta dejar atrás uno de los momentos más delicados de la temporada.
No hubo demasiado margen para las formalidades. La salida de Yllana, la derrota frente a Colegiales con Hernán De Camilo como interino y la racha de cinco partidos sin victorias obligaron a acelerar los tiempos. Por eso, apenas llegó al predio, Orfila se presentó ante los futbolistas, mantuvo reuniones con integrantes de la estructura deportiva y encabezó su primera práctica al frente del equipo. Aunque las condiciones climáticas modificaron parte de la planificación original, el entrenador se mostró conforme con lo que observó durante sus primeras horas de trabajo.
“Pensé que iba a encontrar un plantel golpeado, pero cada vez que llega un cuerpo técnico nuevo también se renuevan las expectativas”, explicó. Además, destacó el compromiso mostrado por los jugadores durante una jornada que sirvió para comenzar a construir los primeros vínculos con un grupo que buscará recuperar terreno en el torneo.
El esquema que más le gusta a Orfila
Más allá de la presentación formal, Orfila dejó rápidamente en claro cuál será la identidad futbolística que intentará construir en San Martín. El uruguayo aseguró que no está atado a un único sistema táctico.
“Me gustan los equipos protagonistas. Obviamente hay distintas maneras de hacerlo y después los sistemas dependen mucho de las características de los futbolistas que uno tiene”, explicó.
Durante la conferencia incluso mencionó algunos de los esquemas que utilizó a lo largo de su carrera. “No soy un entrenador que se casa con un esquema. He jugado con 4-2-3-1, con 4-3-3 y con otros sistemas. Muchas veces las características del plantel te marcan el camino y otras veces también influye el rival que tenés enfrente”, sostuvo.
Sin embargo, aclaró que más importante que el dibujo táctico es la intención con la que juegue el equipo. “Lo fundamental no es el sistema. Lo importante es que el equipo tenga una idea clara, que sea agresivo para recuperar la pelota, que intente jugar en campo rival y que salga a buscar los partidos”, remarcó.
Orfila reveló además a LA GACETA que una de las primeras preguntas que le realizó a Mirkin durante las conversaciones previas estuvo vinculada justamente a la idea de juego.
“Le pregunté qué quería para San Martín y me dijo que buscaba un equipo protagonista, que salga a atacar y a buscar la victoria en todas las canchas, que sea dinámico y que no sea pasivo. Eso coincide con lo que yo pienso del fútbol”, remarcó.
El desafío de levantar anímicamente a un plantel golpeado por los resultados
Gran parte de su discurso estuvo orientado a recuperar la confianza de un plantel que comenzó bien el torneo y que perdió regularidad en las últimas fechas.
“Lo primero que vengo a aportar es convencimiento. Cada uno de estos jugadores está en San Martín porque hizo méritos en otros clubes y porque mostró capacidad para llegar hasta acá”, explicó.
Para Orfila, el principal desafío pasa por lograr que los futbolistas vuelvan a creer en sus condiciones. El diagnóstico recién comienza y durante las próximas semanas realizará una evaluación profunda junto a su cuerpo técnico antes de tomar decisiones vinculadas al mercado de pases. Por eso evitó referirse a posibles refuerzos o bajas. Tampoco quiso adelantar nombres propios. Primero pretende observar y conocer en detalle el material con el que cuenta.
En ese análisis también estarán incluidos los futbolistas surgidos del club, un tema que ganó protagonismo en los últimos días entre los hinchas. “A mí me gusta trabajar con las inferiores. Cuando un jugador demuestra condiciones y está preparado, tiene oportunidades. Lo importante es el rendimiento”, sostuvo.
“Estoy convencido de que este equipo tiene condiciones para estar más arriba. Por eso acepté el desafío”, afirmó. La frase resume buena parte de su pensamiento. Orfila llegó a Tucumán convencido de que San Martín todavía está a tiempo de revertir el rumbo. Ahora comenzará el tiempo de los entrenamientos, de las decisiones y de los resultados. Pero en su primer día dejó en claro cuáles serán los pilares de su gestión: protagonismo, confianza y compromiso para intentar devolver al equipo a los puestos de pelea.